Comentaristas de noticias

Los periodistas uruguayos no paran de meter bocado entre noticia y noticia. Es preocupante. No hay periodistas, hay comentaristas de noticias. Esto hace que el rol del informativista cobre un protagonismo que es un tanto extraño, peligroso y no corresponde.
Parece que estamos todos acostumbrados a que el periodista haga comentarios sobre las noticias. No sé si está bien que se limite a leer un teleprompter y repetir un guión. Pero que un informativo además de dar noticias me sugiera emociones es absurdo.

“If it bleeds, it leads”, dice la frase. No es nada nuevo esto de que los informativos corren tras la sangre (parece que acá se avivaron hace pocos años de que esa receta traía rating y el efecto fue exponencial), pero que encima el informativista me sugiera con qué debería indignarme y con qué debería alegrarme ya es exagerado. Ni hablar de segmentos ridículos como "la buena noticia del día" y otras aberraciones similares como la musicalización telenovelezca de las noticias (eso es otro cantar).


Lo peor es que a la gente le encanta. Encuentra afinidades u odios hacia estos opinadores de realidad. Simpatiza: "Ese tipo se la juega", "me encanta que no sea un robot que dice lo que otros le escriben". Discrepa: "Ese tipo es un imbécil, ¿mirá lo que está diciendo?", "Mirá la cara que puso". Y todos nos embanderamos con uno o con el otro como si fueran nuestros amigos.

Cabe preguntarse si el informativo es el espacio apropiado. En un periodístico capaz que te lo banco. Pero es claro que no debería ser así en un informativo. Se espectacularizó -en un giro muy bizarro- el papel de las personas que transmiten las noticias ("la realidad" es un título que queda grande, obvio), y el formato del informativo se trastocó al punto que ya no se puede hablar del clásico informativista puro y duro, con cara de poker y aparentando objetividad; tampoco sería lo ideal, ojo... se cae de maduro que no es un santo remedio.
Es iluso pensar que si los tipos no fueran tan personajes se arreglaría la cosa, está claro. La selección de la información y todo ese trasfondo ético-morboso es un tema mucho más complejo que no amerita a esta descarga. Pero creo que al menos no me sentiría tratado como un pelotudo (no me sentiría "tan" degradado) y ayudaría a darle seriedad y profesionalismo al asunto.

En fin... no sé bien hacia dónde va todo. Pero no me gusta.

(Y no jodan con lo de que esto es "periodismo de periodistas" y no se hace... periodismo se tiene que hacer de todo)

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