De un lado y del otro: el conflicto eterno en Gaza (artículo de protoperiodista que no dice mucho)


El conflicto ocurrido ayer entre una flota de activistas "pro-palestinos" y el ejército israelí despertó de todo tipo de pasiones, con muchas acusaciones y justificaciones desmedidas, tanto de uno como del otro lado. Lo cierto es que un barco de bandera turca tuvo un enfrentamiento por querer embarcar en el puerto de Ashdod, y que en ese enfrentamiento murieron personas. Pero fuera de eso nada está claro.
Es que, en caliente, todos opinamos, damos información sin chequear y cometemos las atrocidades más irresponsables en pos de la primicia. El número de muertos y heridos avanza, retrocede, cambia minuto a minuto. Y siempre el resultado más cercano resulta aparecer ya pasado el furor de la noticia.

La versión de uno y del otro me dejaron pensando lo imposible que resulta dar conclusiones. Y la rapidez con la que todo el mundo se sube al carro de sus prejuicios a opinar, putear, defender, acusar, apuntar descaradamente con el dedo al otro sin escuchar.
El tema:
El convoy de seis naves llevaba toneladas de alimentos y materiales de ayuda humanitaria, es cierto. Y es también cierto que Israel le había pedido a la flota que no avanzara más hacia el puerto porque lo tomarían como una invasión. Pero la reacción fue totalmente inesperada.
Lógicamente, empezaron a llover los comentarios. En seguida la ONU salió a manifestarse en contra del ataque, pero no del gobierno de Israel. Otros salieron a manifestarse en contra del gobierno, organizando piquetes y marchas en las distintas embajadas de Israel en el mundo. Hasta ahí son todas reacciones esperables. Lo que sí es preocupante es que muchos condenaron sin pensar a todo el pueblo judío: los titulares de "Judíos atacan barco de pacifistas" y otros sensacionalismos por el estilo estallaron en las distintas redes sociales, permitiendo con mucha lógica que el gobierno de Israel pudiera esgrimirse en que esos ataques eran un claro signo de antisemitismo.
Y de todo lo ocurrido lo más curioso es cómo la misma información varía dependiendo del video que se usa para ilustrar el hecho. La versión de unos y de otros es evidentemente distinta.
Para los que están del lado palestino, el titular es que Israel atacó al barco en aguas internacionales, que el gobierno israelí reaccionó brutalmente con un grupo de pacifistas, lo que los dejaría claramente del lado de los buenos de la película.

Videos de un lado:




Para los que están del lado de Israel, el titular es que la flotilla que intentaba violar el bloqueo estaba integrada por simpatizantes de la "organización terrorista Hamas" y que hace muchos días venían avisándoles que los iban a interceptar si se negaban a enviar la ayuda por vía terrestre en lugar de por vía marítima. Además, aseguran que cuando bajaron los primeros soldados fueron golpeados con palos y piedras, y que ante este ataque se reaccionó. Otro argumento que ponen es que no eran ayuda humanitaria, esgrimiéndose en que un grupo de ayuda humanitaria jamás pasaría por encima de organizaciones oficiales como las naciones unidas o la cruz roja.

Videos del otro lado:




La palabra terrorismo surgió desde ambos extremos del mostrador.
Y todo esto sin contar el rollo interminable de hilos que se entreveraron acá adentro: no solo implica Israel y Palestina, con todo el conflicto milenario que hay por esta tierra santa para muchos, sino que de paso aparece Turquía, España, Armenia, EEUU, "el imperialismo", la ONU entera... millones de voces amplificadas por las redes sociales facilitaron que todos acusen o fueran acusados.
Las consecuencias del hecho fueron absolutamente desmedidas, es innegable. Pero la reacción que se generó alrededor del hecho en sí también llama al análisis. Y ver cómo en seguida la gente se pone de un lado o del otro sin pensarlo demasiado resulta un poco aterrador.

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